domingo, 15 de diciembre de 2013

Reparando el Concepto de Democracia. Parte I -Apertura del Taller de las Acepciones-

EL TALLER DE LAS ACEPCIONES Y LOS CONCEPTOS by Phineas Theron

REPARANDO EL CONCEPTO DE DEMOCRACIA

Parte I                      -APERTURA DEL TALLER DE LAS ACEPCIONES-

Ha sido abrir la puerta y ya tengo un cliente, y es VIP: un Concepto de Democracia ya entradito en años. 

Lo acaban de meter empujando cuatro progresistas maduros muy preocupados, alarmados diría yo. 
--Pasábamos por aquí y nos acaba de dejar tirados en su mismísima puerta. Mire que puede hacer con él –me dijo resollando el más viejo, que vestía chaqueta marinera sobre camisa hawaiana, y lucía abundante melena ondulada y canosa, asomando de una gorra de lona azul.
--¿No será que no le han puesto combustible? –les dije sonriendo, al verles tan apurados.
Mi comentario jocoso no les hizo no pizca de gracia.
--No. No tiene el depósito lleno, pero para el trayecto que nos queda, es más que suficiente –me corrigió serio el más joven, sin quitarse sus gafas oscuras, y sin sacar las manos de los bolsillos de su chupa de cuero negro-.  Por favor haga algo, lo necesitamos con urgencia –añadió.
--Veré que puedo hacer –le dije, mostrando sincero interés.
--¿Podrá arreglarlo hoy? –me preguntó otro, que era mujer, alta, muy delgada, y vestía a lo “Garbo”.
-- ¿Cómo quiere que lo sepa, señora, si todavía no sé lo que le pasa? –le contesté, tan cortés como pude.
--¿Habéis oído eso? –exclamó, otro bajo y regordete, mientras ajustaba nervioso sus gafitas redondas de pasta-. ¡Ya vienen! –concluyó, aterrado.
--¿Quién viene? –les pregunté, muy intrigado-. ¿No lo habrán robado?
--No, no; no es eso. Créame señor –me dijo el más viejo, y le creí.
--Por favor, cierre la puerta del taller –me suplicó la mujer, y le obedecí.
Mientras cerraba, vi aparecer al principio de mi calle algo insólito: un rebaño de ovejas blancas recién esquiladas, pastando en un prado azul oscuro que se deslizaba sobre un entramado de botas negras relucientes. Las ovejas no iban solas, varios pastores, de los que sólo veía blandir sus cayados al aire, las guiaban y un par de perros guardianes las mantenían a raya dando saltos y ladrando. Asustado, cerré el portón, y eché la llave suavemente, sin hacer ruido.
--¿Qué ocurre? –les pregunté susurrando.
--Vienen buscándonos para arrebatárnoslo y llevarlo al desguace –me informó el bajito intelectual.
--Hombre, y razón no les falta. La verdad es que este Concepto está en un estado lamentable -les dije, mientras le echaba un vistazo por encima.
--Sí, pero sin él, los más viejos y los desfavorecidos no podremos ir a ninguna parte –me dijo el anciano canoso, rascándose la cabeza bajo la gorra.
--Eso no es así –le corregí-. Ahora hacen unos modelos de Concepto de Democracia muy cómodos y manejables –les informé.
--Usted… ¿Arregla Conceptos, o los vende? –me preguntó el joven, muy irritado.
--Arreglo, arreglo –afirmé, algo avergonzado.
-- Mire joven –añadió el gafotas erudito y barbudo, con tono de profesor universitario-, esos modelos a los que usted se refiere, sólo están al alcance de unos pocos privilegiados. Lo que esos de ahí fuera buscan, es el motor de nuestra Democracia para hacer con él un camión en el que transportar a su rebaño.
--¿El motor de la Democracia? –pregunté, muy intrigado.
--La Igualdad Social –me informó el anciano.
Dicho esto, sonaron dos golpes secos en la puerta de chapa de mi taller recién inaugurado.
--¡Joder! ¡Nos han encontrado! –susurró la señora-. ¿Tiene otro lugar por el que salir de aquí? –añadió.
--Sí, pero antes ayúdenme a esconderlo en ese cuarto de ahí.
Metimos corriendo la antigualla en el laboratorio, la ocultamos tras una lona y les acompañé apresurado hasta una puerta que da a otra calle y que, afortunadamente, permanecía desierta.
--Volveremos esta noche –me dijo el más joven, mientras salía.
--Por favor trate de arreglarlo, y, si por cualquier circunstancia no volviéramos, haga lo que pueda pero no deje que ellos lo encuentren –me advirtió el anciano-. Trate de devolverlo al pueblo llano, pues le pertenece legítimamente  –me rogó después.
--Oiga, ¿dónde quieren esos pastores llevar a su ganado? –le pregunté, antes de que se marchara.
--Al matadero hijo mío, al matadero –me dijo muy triste, y se alejó apresurado.
Hasta cuatro veces más golpearon antes de que yo abriera. Abrí la puerta y me encontré de frente a dos pastores rudos y fornidos apoyados en sus cayados, tras de ellos el rebaño esperaba balando impaciente. Los perros, acostumbrados a moverse a sus anchas, no esperaron mi permiso y se metieron en el taller pasando entre mis piernas. 
--Buenas, ¿arreglan aquí Conceptos? –me preguntó uno de los pastores.
--Sí Señor: Conceptos y Acepciones –le contesté simpático-. ¿Tienen alguno para reparar? –le pregunté, falsamente interesado.
--No es el caso, pero nos gustaría ver como los arregla. ¿Podemos pasar?
--Por supuesto, pasen; pero le informo de que todavía no tengo ninguno en el taller, pues precisamente voy a abrir mañana –le mentí.
--Día de Santa Lucía. Buena fecha para abrir un negocio, en estos tiempos le hará falta buena vista para ver venir las oportunidades.
--Desde luego que sí –asentí.
Me aparté invitándoles a pasar, pero como los perros no indicaban nada, pues, o llevaban mucho tiempo sin oler la Democracia o quizá ni sabían a que olía, el pastor sólo metió su cabeza, miró de lado a lado y dijo:
--Mejor volveremos mañana, a ver cómo le va el negocio.
--Como quieran. Aquí les estaré esperando –dije, sonriendo.
No dijeron ni adiós. Esperé saludando a que se alejaran y luego me encerré en el taller.
Me senté en mi despacho. El corazón me iba a cien y tardé un buen rato en reaccionar. En cuánto me recuperé, corrí al laboratorio y desvelé la Democracia, no tenía tiempo que perder.


Síntomas:
Desgaste superficial: fruto de estar mucho tiempo aparcado en la calle y expuesto a la intemperie. Seguramente en su garaje habrán guardado alguno de esos Conceptos más nuevos y lujosos que tanto gustan a la Clase Media, como el Neo-liberalismo y el Neo-feudalismo Empresarial.
Daños por vandalismo: abundantes erosiones y abolladuras producidas por conductores borrachos que han colisionado con Conceptos tan peligrosos como el Neo-nacionalismo, el Independentismo, o la Alianza de Civilizaciones.
No arranca: seguramente porque le faltan multitud de piezas perdidas en las colisiones, y empeñadas para pagar los fastos justificados con la escusa de mantener una falsa Paz Social.
...
<<--¿Seré capaz de arreglar esto? ¿Tendrá arreglo? –me pregunté, desolado.>>

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